miércoles, 23 de julio de 2014

Especies descritas por investigadores del Museo en el resto del mundo

INVESTIGACIÓN
Incluida entre las actividades de la Semana de la Montaña de Cercedilla, el jueves 17 de julio se inauguró en el Museo del Esquí la exposición temporal del MNCN "Top-ten, describiendo las especies". En realidad solo se pudieron colocar un reducido numero de paneles, ya que el espacio era escaso y tenía que ser compartido con otras actividades, pero se pudieron incluir los correspondientes a especies de la Sierra de Guadarrama y otros lugares del mundo descritas por investigadores del Museo.
El Alcalde de Cercedilla, D. Fco. Javier de Pablo García, en el momento de presentar al codirector del Parque Nacional, el el centro de la foto. Foto David Fernández, tomada del Facebook oficial del Ayuntamiento.

Previo al acto de inauguración el codirector del Parque Nacional de Guadarrama, D. Pablo Sanjuanbenito, ofreció una interesante charla sobre las oportunidades de desarrollo que el Parque supone para Cercedilla y pueblos del entorno.
A continuación, el Director del Museo, Dr. Santiago Merino, inauguró la exposición y un servidor explicó brevemente los objetivos de la muestra y la intención del MNCN de colaborar con los pueblos de la Sierra para dar a conocer sus investigaciones y sensibilizar sobre la conservación del medio ambiente y particularmente de la Sierra de Guadarrama.
Director del Museo, Santiago Merino y Jesús Dorda, uno de los comisarios de la exposición, en un momento de la presentación. Los dos del centro a izquierda y derecha respectivamente. Foto David Fernández, tomada del Facebook oficial del Ayuntamiento.
La primera parte de la exposición muestra, en forma de cómic y de manera entretenida, el por qué de los nombres científicos. Se explica a través de la conversación entre un lobo, que se encuentra una garrapata, y Carlos Linneo, el autor de la nomenclatura científica tal y como la conocemos hoy en día.

Uno de los paneles expuestos. Foto David Fernández, tomada del Facebook oficial del Ayuntamiento.

En la anterior entrada de este blog mostramos el "Top-ten" de especies descritas en la Sierra de Guadarrama. En Cercedilla se expuso además una selección "Top-ten" de especies descritas por investigadores del Museo en cualquier lugar del mundo. Las vamos a mostrar a continuación, empezando por las más recientes:

Hepatozoon peircei Merino, Martínez, Masello, Bedoya y Quillfeldt, 2014

Es un protozoo parásito que se ha encontrado infectando los glóbulos rojos de la sangre de aves marinas de la familia Hydrobatidae, en concreto en paíño negro (Oceanodroma melania) en México.


Vejdovskybathynella vasconica Camacho, Dorda y Rey, 2013
Las batinelas son crustáceos diminutos, de apenas medio milímetro, que viven en agua dulce subterránea e intersticial. Son muy difíciles de encontrar, son ciegos, sin color, arcaicos, malos nadadores, longevos y sin ciclos reproductivos definidos dado en ambiente en el que viven. Esta especie se encontró en la cueva de Goikoetxe, en Bilbao.

Proctoporus iridescens Goicoechea, Padial, Chaparro, Castroviejo-Fisher y De la Riva, 2013



Es una lagartija endémica de los bosques y páramos húmedos andinos de los departamentos de Puno y Cusco, en Perú. Se distingue de todas las demás especies del género por el característico brillo irisado de sus escamas.






Salaria atlantica Doadrio, Perea y Yahyaoui, 2011
Blénido descubierto en el río Ouerra, cuenca del Sebou, Marruecos. Esta familia tiene más de 400 especies marinas pero solo unas pocas de agua dulce. De aguas limpias y oxigenadas, está en peligro de extinción, como le ocurre a la especie Salaria fluviatilis en la Península Ibérica.

Omophorus (Sinomophorus) rongshuWang, Alonso-Zarazaga, Ren, Zhang, 2011
Descubierta entre los ejemplares no estudiados de la colección del Instituto de Zoología de la Academia de Ciencias de la R.P. China. El género era desconocido en Asia. El nombre específico se debe a la higuera donde se encontró, en chino:  , róngshù.


Liophidium pattoni Vieites, Ratsoavina, Randrianiaina, Nagy, Glaw y Vences, 2010
Serpiente descrita recientemente para Madagascar. Destaca por su brillante colorido no siendo agresiva ni venenosa. Se ha encontrado en bosques primarios y poco alterados. Se alimenta de pequeños vertebrados del suelo forestal.
Euryleptodes galikias Noreña, Marquina, Pérez y Almon, 2004
Este espectacular gusano de apenas 3cm de longitud y color limón o naranja brillante, se encontró en la Ría de Arosa (Galicia). Este género solo cuenta con tres especies conocidas y ésta es la única del Atlántico.


Mylabris deferreri Ruiz & García-París, 2004
El mascaflor bético es una llamativa especie de escarabajo redescubierto en las faldas del Pico de la Sagra (Granada). Los primeros ejemplares se encontraban en la colección del MNCN, colectados por el insigne entomólogo Manuel Martínez de la Escalera. Es endémica del sureste peninsular, en las Sierras Béticas.

Pseudoeurycea ruficauda Parra-Olea, García-París, Hanken y Wake, 2004
La salamandra de cola amarilla es arborícola y habita en los bosques de Oaxaca, México. Los primeros en descubrirse eran juveniles y tan singulares que la especie se pudo describir con ellos. Los adultos se localizaron años más tarde en las plantas epifitas de los árboles. Sólo se conoce de los contrafuertes occidentales de la Sierra Mazateca.


Telmatobius yuracare De la Riva, 1994
Rana acuática, endémica de los bosques andinos de Bolivia central. Casi se puede dar por extinguida, ya que está afectada por la quitridiomicosis, enfermedad provocada por un hongo que está diezmando las poblaciones de muchas especies de anfibios en todo el mundo. Este ejemplar macho es probablemente el último de su especie, vive en un centro de conservación de anfibios de Cochabamba.


miércoles, 11 de junio de 2014

Especies de Guadarrama descritas por investigadores del Museo

INVESTIGACIÓN

Una parte muy importante de la investigación que se hace en el Museo Nacional de Ciencias Naturales es la relacionada con el descubrimiento de nuevas especies y su clasificación, la ciencia llamada Taxonomía. No se puede decir que sea una especialidad de moda, aunque es fundamental para conocer la Biodiversidad, esa palabra sí que lo está, y para que otros científicos puedan saber con qué especies están trabajando y que relaciones de parentesco evolutivo tienen con las demás.

El Museo tiene una tradición en Taxonomía tan larga como su propia historia y entre las especies descritas por su personal hay muchas estudiadas y encontradas en la Sierra de Guadarrama y algunas de ellas desde la Estación Biológica El Ventorrillo. Las tres últimas especies que presentamos fueron descubiertas en el siglo XIX y nos muestran hasta qué punto seguimos el camino iniciado por nuestros predecesores. Por su interés y curiosidad hemos seleccionado este particular “Top-ten”:

Aulacidea pilarae Nieves-Aldrey, 2012

Avispilla (cinípido) formadora de agallas en las cabezuelas florales de la planta asterácea Serratula nudicaulis. Se encontró en el Valle del Lozoya (Madrid). Son muy conocidas las agallas en árboles y arbustos, pero no tanto en herbáceas, donde hay un interesante campo de investigación. Las agallas, son un precioso ejemplo de coevolución planta-insecto.

Ejemplar hembra de Aulacidea pilarae.
Ejemplar macho de Aulacidea pilarae
Corte de la cabezuela floral de Serratula nudicaulis, con las agallas y las larvas en su interior. 
Plantas de Serratula nudicaulis, en el lugar donde se descubrió la especie Aulacidea pilarae, es decir, su Localidad Tipo.
Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ


Psammodromus occidentalis Fitze, González-Jimena, San-José, San Mauro y Zardoya, 2012

Las hasta ahora conocidas como lagartijas cenicientas, Psammodromus hispanicus, se han dividido en tres especies diferentes. Tras estudiar la genética de poblaciones repartidas por toda la Península Ibérica se sabe que la más antigua es la lagartija occidental ibérica. Esta especie se ha descrito a partir de ejemplares de Colmenar del Arroyo.
Ejemplar de Psammodromus occidentalis en su medio ambiente.
Localización de las poblaciones y separación de las tres especies de lagartijas cenicientas estudiadas.

Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ


Ochthebius (Enicocerus) aguilerai Ribera, Castro y Hernando, 2010

Es un escarabajo acuático endémico de Guadarrama y Gredos, originado en el Mioceno. La distribución del subgénero, exclusivo de arroyos de montaña, hace muy interesante el estudio de su evolución y diversificación, para lo que se utilizaron técnicas moleculares en los laboratorios del Museo.

Ejemplar hembra de Ochthebius (Enicocerus) aguilerai 
Ejemplar macho de Ochthebius (Enicocerus) aguilerai 
Investigadores en los arroyos de colecta de la nueva especie.
Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ 
Islamia pallida Arconada y Ramos, 2006

Pequeñísimo caracol acuático caracterizado por su color blanquecino, de ahí su nombre específico. Se encontró en una fuente de Patones de Abajo, Madrid.

Fotografías al microscopio de los ejemplares utilizados para describir la especie, es decir, el Holotipo y los Paratipos.

Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ

Minibiotus gumersindoi Guil y Guidetti, 2005

Los tardígrados son animales microscópicos muy resistentes que viven en los más variados ambientes. Esta especie se  descubrió por primera vez entre musgos, junto a la Estación Biológica El Ventorrillo en la Sierra de Guadarrama. Pero curiosamente también se ha encontrado en Canarias, en zonas muy secas de origen volcánico que nada tienen que ver con el hábitat serrano. Esta circunstancia suele ocurrir con los tardígrados, al ser transportados por los movimientos del aire y sobrevivir en casi cualquier circunstancia.


Arriba, ejemplar utilizado en la descripción de la especie, Holotipo, con algunos de los detalles anatómicos más importantes.

Localidad Tipo de Minibiotus gumersindoi, es decir, lugar donde se encontraron por primera vez los ejemplares que se utilizaron para describir la especie.
Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ

Hispania vulturis Martínez, Criado-Fornelio, Lanzarot, Fernández-García, Rodríguez-Caabeiro y Merino, 2004

Los pentastómidos son unos crustáceos en forma de gusano, parásitos de las cavidades internas de distintos vertebrados. Este nuevo género y especie se encontró en los sacos aéreos de un buitre negro fallecido en un centro de recuperación de fauna.

Ejemplar Tipo mostrado en la publicación de la descripción de la especie.
Buitre negro en la Sierra de Guadarrama, especie en cuyos sacos aéreos se encontró el parásito.
Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ

Axonopsis (Brachypodopsis) guadarramensis G.-Valdecasas, 1981

Es un ácaro acuático encontrado en el Arroyo de la Solana, La Acebeda, Madrid. Se descubrió durante un intensivo programa de muestreo en la Sierra de Guadarrama y de ahí viene su nombre.

Ejemplar de Axonopsis guadarramensis fotografiado con el microscopio de fluorescencia.
Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ

Lluciapomaresius stalii (Bolívar, 1877)

Esta chicharra de montaña fue descrita a partir de ejemplares encontrados en El Escorial a finales del siglo XIX. Su descubridor, Ignacio Bolívar, fue director del Museo Nacional de Ciencias Naturales y el promotor de la creación de la Estación Biológica El Ventorrillo.

Ejemplar macho de Lluciapomaresius stalii sobre piornos serranos. 
Ejemplar hembra de Lluciapomaresius stalii. 
Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ



Graellsia isabellae (Graells 1849)
Llamada “la mariposa más bella de Europa”. Últimamente había sido renombrada como Actias isabellae, y así lo había reflejado yo en la primera versión de esta entrada, pero parece ser que los últimos trabajos genéticos indican que no, que era válido Graellsia isabellae, pues la distancia genética con el género Actias es lo suficientemente grande como para considerarla un género diferente y muy singular, casi como un fósil viviente que ha sobrevivido en Europa. El nombre original que le puso Graells, Saturnia isabellae, también lo asemejaba a especies americanas. Isabellae es en honor a la reina Isabel II y un servidor está convencido de que con lo humildemente que le dedicaba el nombre de la especie a la reina, él nunca habría admitido que años después pusiesen su nombre Graellsia al género por delante del de su reina.
Se encontró por primera vez en los Pinares Llanos de Peguerinos. D. Mariano de la Paz Graells fue un ilustre miembro del entonces llamado Real Museo de Ciencias Naturales y director del Real Jardín Botánico. Se dice que fue su perrito el que le alertó de la presencia de la mariposa posada en un pino, la que dio origen a la descripción de esta especie.
Neotipo de Graellsia isabellae. Ante la pérdida del Holotipo se designó un nuevo ejemplar Tipo 
de la misma localidad de captura que el original.
Lámina de la descripción de la especie, entonces denominada Saturnia isabellae.
Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ

Iberodorcadion perezi (Graells, 1849)

Sólo se encuentra en la Sierra de Guadarrama y presenta variedades distintas en los diferentes picos y cuerdas. El expedicionario e investigador del Museo, Manuel Martínez de la Escalera, los estudió y representó en una histórica caja de la Colección de Entomología.
Ejemplar de Iberodorcadion perezi fotografiado en la Estación Biológica El Ventorrillo
Caja entomológica histórica original donde Manuel Martínez de la Escalera ordenó una colección de Iberodorcadion representando la distribución y variación de las distintas especies en la Sierra de Guadarrama.

Se puede ver la ficha de Iberfauna pinchando AQUÍ


El contenido de este artículo es una parte de los paneles de la exposición "Las Top-ten y el proyecto BHLE" del Museo Nacional de Ciencias Naturales, promovida por el investigador Antonio García-Valdecasas, miembro del International Institute of Species Exploration (Instituto Internacional para la Exploración de las Especies). 
En esa exposición se muestran las diez especies que cada año, desde el 2008, se seleccionan como más llamativas, importantes o curiosas para acercar al gran público el trabajo de los taxónomos.
Para su itinerancia, a la exposición original le hemos añadido una selección de especies descritas por personal que trabaja o ha trabajado en el Museo. Habrá un Top-ten de especies descritas en cualquier lugar del mundo y la que aquí se presenta, con especies descritas en la Sierra de Guadarrama.
Muy pronto esta exposición viajará a los pueblos de la Sierra para que pueda ser vista por sus vecinos.

viernes, 14 de febrero de 2014

Corzos, los casi invisibles habitantes del bosque.

CUADERNO DE CAMPO


Son ágiles, huidizos, habitan en la espesura del bosque y si salen de ella es por la noche para no ser vistos. Quien lo consigue, aunque solo sea una fugaz visión, queda encantado para siempre. No, no se trata de duendes ni de ninfas del bosque, aunque bien podrían serlo, se trata del cérvido más pequeño de Europa, una maravilla de la naturaleza que si somos discretos y nos acercamos a la Sierra con respeto y en silencio, tendremos el premio de llegar a conocer. 
Son los corzos: Capreolus capreolus.
Macho adulto de corzo.
Se pueden observar las astas con tres puntas y los ornamentos de su base.
Así es, los corzos son relativamente abundantes en la Sierra de Guadarrama, pero muy pocos son los que llegan a observarlos. El secreto: acudir al amanecer y ser muy silencioso, mirar con atención desde la distancia, no hacer movimientos bruscos y quedarse quieto, a la espera, en algún lugar discreto, especialmente cerca del agua. Solo así y con suerte, conseguiremos descubrirlos.
Pero si no son fáciles de ver, sí que es fácil encontrar sus huellas en la nieve y estos días nos están ofreciendo inmejorables condiciones para ello. 

Rastros y huellas



Las huellas de corzo son pequeñas (4-4,5cm) y estrechas, mucho menores que las de cabra montés (7 cm), que también podremos encontrar en la Sierra, aunque normalmente en zonas más altas y despejadas.
Si andan sobre suelos duros, barro o nieve poco profundos, solo se marcan las dos pezuñas anteriores que son largas y estrechas, con las puntas más cerradas cuando andan despacio y más abiertas cuando se desplazan a saltos.

Huella de corzo en la nieve.
Se observa la marca de las pezuñas principales y las pequeñas secundarias
correspondientes a los dedos exteriores o traseros.
Pero si el suelo es blando y profundo se marcan las pezuñas secundarias, correspondientes a los dedos externos, que están más altas. Además, con un poco de suerte podremos observar que si el animal camina despacio coloca las pezuñas traseras en el mismo hueco que dejaron las delanteras y por eso vemos cuatro pequeñas marcas posteriores. Cuando corren o saltan las huellas de las patas traseras se van adelantando a las anteriores.

En esta huella se aprecia perfectamente que la huella de la pata trasera
ha coincidido sobre la de la pata delantera
y por eso hay una marca doble de las pezuñas secundarias.
Otro rasgo que nos puede ayudar a identificar las huellas de corzo es que suelen ir en solitario, especialmente los machos, o en grupos muy reducidos como una hembra con una o dos crías. Por el contrario, la cabra montés suele ir en grupos grandes. Lo mismo puede decirse del ganado doméstico, en el caso de que cabras u ovejas hayan pastado en la zona.
Juego de huellas dejado por dos ejemplares que van en la misma dirección
o el mismo que ha pasado dos veces seguidas.
Según las características del terreno las huellas quedan marcadas de una u otra forma, pero en general podremos observar que, al tener las patas tan finas, sus huellas se hunden mucho en la nieve. Si coincide que veamos en el mismo lugar y momento las huellas de un zorro, por ejemplo, veremos que son prácticamente la mitad de profundas, debido a que son más anchas para un peso menor.

Huellas de corzo dejadas mientras baja una pendiente acusada.
Se aprecian las marcas dejadas por las pezuñas al avanzar,
no es que haya patinado.
Huellas dejadas por el mismo animal que la imagen anterior
pero en sentido contrario, cuando subía la misma pendiente.
Siguiendo los rastros, no tardaremos en descubrir otras señales de su actividad, como los excrementos o las marcas de haber comido. 

Excrementos situados en medio de uno de sus rastros.
En este caso el animal se paró para defecar y orinar,
pero en otras ocasiones defecan mientras andan y son menos abundantes.
Astas, que no cuernos
Los corzos macho tienen astas, el tipo de cornamenta propio de los cérvidos, que se muda cada año y que es una estructura solo de hueso. Las astas, salvo deformación, llegan a tener tres puntas (recordemos que nada tienen que ver con la edad del animal) y no se abren lateralmente como en los ciervos y gamos. Esta es una adaptación a la vegetación espesa, pues entre los matorrales, donde buscan refugio, se enredarían. En las peleas de la época de celo los cuernos paralelos y estrechos podían ser un inconveniente pero no resbalan y se clavan, porque en su base tienen unos abultamientos, llamados perlas, que están más desarrollados cuanto mejor es el estado de salud del animal.
Tronco de unos 25 cm de diámetro marcado por los cuernos del corzo
la corteza queda alisada y libre de musgos y líquenes.
Cuando las astas van creciendo están recubiertas de una piel suave con muchos capilares sanguíneos que al alcanzar el máximo desarrollo se seca y cae.
Tanto para desprenderse de los restos de piel seca como para desfogarse en su incipiente celo, los machos frotan y envisten el tronco de arbolillos jóvenes, desgastando su corteza de manera característica. No hay que confundir ese desgaste con el que hacen los jabalíes en los árboles cercanos a charcas, que suelen tener restos de barro y pelos.

Punto donde los corzos han escarbado en la nueve para comer la hierba que hay debajo.
Dando la nota con el celo
Los corzos no entran en celo en otoño, como los cérvidos más grandes, sino en pleno verano, de mediados de julio a finales agosto. No forman harenes, los machos cubren a las hembras cuyos territorios se solapan con el suyo, aunque a veces se unen en pareja con alguna de ellas durante todo el año. Su reclamo es un ladrido ronco que se puede escuchar a distancia, aunque no consigamos ver a su protagonista. Aún siendo territoriales, los machos se soportan en cierto grado durante el invierno, pero en época de celo son muy intolerantes y se enfrentan con fiereza a sus vecinos.
El rastro de huellas en la nieve muestra que los corzos se han detenido a comer
en este rincón, junto un vallado de piedras, para ramonear hojas de acebo Ilex aquifolium.
Curiosamente ha comido una rama donde las hojas tienen menos espinas.
Un embarazo con intermedio
Las crías nacen entre mayo y junio ¿quiere esto decir que tienen una preñez de 10 meses? No, lo que ocurre es que el embrión detiene su desarrollo apenas a los 15 días de la fecundación y no se reinicia hasta el mes de enero para que así las crías no nazcan en invierno, sino con la primavera bien avanzada, cálida y con abundante alimento. Es un fenómeno denominado implantación retardada, muy común en otros mamíferos (especialmente mustélidos), pero único en el corzo entre los artiodáctilos.
En este caso lo que han comido los corzos es el extremo de las ramas de un arce, donde se encuentran las nutritivas yemas durmientes, que se abrirían la próxima primavera. 
Cría de corzo: NO TOCAR
A las crías de corzo se les llama corcinos y, como otros cérvidos y animales de bosque, nacen con un bonito diseño manchado que les sirve para pasar desapercibidos cuando están escondidos en la espesura, tumbados, mientras su madre se alimenta o porque se aleja para distraer la atención de sus posibles enemigos. Por eso es muy importante que si llegásemos a encontrar un corcino tumbado en el suelo del bosque no nos acerquemos y ni mucho menos lo toquemos, porque su madre estará en los alrededores y acudirá cuando nos hayamos alejado. NO ESTÁ ABANDONADO y no corre peligro si le dejamos tranquilo y nos alejamos cuanto antes.
Jara estepa Cistus laurifolius, parcialmente comida.

Comer y ser comidos.
Los corzos viven y se alimentan en las zonas más espesas del bosque. Aunque les gusta salir a comer hierba a zonas despejadas de vez en cuando, su alimento se basa más bien en las hojas de muy diversos arbustos y arbolillos jóvenes. Siguiendo las huellas en la nieve se puede ver cómo se acercan a las masas de matorral dejando las ramas mordidas y sin hojas: zarzas, rosales silvestres, acebos, espino cerval y cualquier otro que haya en su entorno, así como las ramas bajas de cualquier árbol, dándoles una poda natural.
Prefieren los bosques mixtos, donde se mezclen pinos, con hojas todo el invierno para esconderse, y árboles de hoja caduca, que les ofrecen mejor alimento.
En Europa los corzos son el principal alimento de los lobos y donde coinciden con el lince, éste puede depredar a los corcinos.

Se puede ver la ficha del corzo en la web Vertebrados Ibéricos pinchando AQUÍ.
Y más sobre huellas en la nieve pinchando AQUÍ.


viernes, 31 de enero de 2014

Dos guías sobre la Sierra de Guadarrama. Para jóvenes y mayores.

LIBROS


Guía de campo de la Sierra de Guadarrama. 
Autores: Ángel Sánchez Crespo e Isabel Pérez García.
Ediciones La Librería. 254 páginas

Una guía muy útil, profusamente ilustrada con fotografías y dibujos de fauna, flora y paisajes.
Comienza con la descripción física de la Sierra, relieve, hidrografía y clima, para continuar con los principales pisos y ecosistemas, con sus características y principales especies.

No es una guía de identificación, pero cumple ese papel ya que muestra con detalle las especies más representativas y fáciles de ver. Además, es excelente para empezar a comprender el por qué de esos paisajes y su funcionamiento, así como el papel que tienen las distintas especies en el ecosistema serrano. No olvida los usos humanos y cómo han modelado el paisaje que hoy conocemos .

Tampoco es el típico libro preciosista de grandes fotos, pero tiene muchas y muy descriptivas. Es un libro práctico y económico, con contenido interesante para leer en casa tranquilamente, antes o después de la excursión y también para llevar en la mochila y echar mano de él en el campo. 




La sierra de Guadarrama para jóvenes naturalistas, Isabel Pérez García y Ángel Sánchez Crespo. Ediciones La Librería, 2013. 175 páginas.

Una nueva guía de estos dos autores, está vez más enfocada a los jóvenes que se interesan por la naturaleza. No es un libro infantil como su título nos puede llevar a creer, pero si es muy sencillo de seguir y es también perfectamente adecuado para personas, no necesariamente jóvenes, sin muchos conocimientos previos sobre temas de naturaleza. De todas maneras, como no todos sabemos de todo, seguro que hasta los más expertos en algún tema concreto tienen algo que aprender en este sencillo libro.


Tiene un formato apaisado y una maquetación agradable, aunque se nos hace un tanto extraño que las páginas estén numeradas en la parte interior, lo que no es muy cómodo para hacer búsquedas.
Está organizado en seis capítulos dedicados a otros tantos ecosistemas, o más bien paisajes serranos, con las especies de plantas hongos y animales más características de cada uno de esos entornos, unos 350 en total. Las va mostrando tal cual las podemos encontrar en un paseo campestre. Como nos indican sus autores, si vamos observando, oliendo y escuchando lo que nos rodea.
El objetivo del libro es estimular la capacidad de observación y el respeto, mirar sin tocar y, desde luego, lo cumple y nos sentimos plenamente identificados con él.

Cuenta con numerosas ilustraciones a todo color, tanto dibujos como fotografías de calidad de paisajes y especies que pueden ser fácilmente identificadas.
La mayor parte de los conocimientos que se puedan adquirir en este libro son perfectamente aplicables a otros campos y montes de nuestra geografía ibérica.


Para ver más libros ir a la página pinchando AQUÍ.

jueves, 23 de enero de 2014

Tardígrados, microscópicos "ositos de agua" en la Sierra de Guadarrama.

INVESTIGACIÓN

¿Osos en la sierra de Guadarrama? pues sí, pero de tamaño diminuto y sin nada que ver con los pardos plantígrados. Habitan bosques microscópicos que existen donde nuestra vista no alcanza, entre musgos, líquenes y hongos del suelo... ¡y en muchos otros inesperados lugares!
Tardígrado marino, Echiniscoides sp. 

De los grupos animales que se han estudiado en la Estación Biológica El Ventorrillo hay uno que destaca sobre los demás por lo desconocido, tanto para el público en general como para naturalistas e incluso científicos. Y eso que son unos animales que se encuentran en todas partes, desde lo más alto de la cordillera del Himalaya hasta las más profundas fosas oceánicas, desde ambos polos hasta el ecuador, en aguas dulces y marinas, sobre plantas y en especial en musgos y líquenes, en cuevas o en suelos, entre los granos de arena con una mínima cantidad de agua que les cubra. Los hay incluso flotando en el aire, hasta a 50 km de altura, formando parte del aeroplancton.
Tardígrado de río, Dactylobiotus parthenogeneticus, en el momento de poner los huevos a la vez que realiza la muda y deja su piel (exuvia) cubriéndolos. De esta manera algunos tardígrados proporcionan una protección extra a sus puestas.

Se les ha llamado "ositos de agua" por el aspecto rechoncho que tienen y porque se mueven como gateando con sus cuatro pares de patas terminadas en uñas. Pero aunque vivan en el agua no son nadadores. Son seres microscópicos, los más grandes no miden más de 2 mm y los más pequeños menos de 0,05 milímetros. 
Esquema del sistema digestivo de un tardígrado.

Los tardígrados tienen una gran capacidad para "detener la vida" cuando las condiciones les son adversas. Ese fenómeno se denomina científicamente criptobiosis. Eso les permite sobrevivir en unas condiciones que parecen imposibles, como el frío extremo, calor hasta 150ºC, radiaciones letales para otros seres vivos, falta de oxígeno, exceso de sal, incluso en el vacío. Por eso han sido objeto de experimentación en el espacio, observándose que pueden sobrevivir y, de vuelta a la tierra, son capaces de reproducirse sin sufrir ninguna mutación. 
Esquema del sistema excretor de un tardígrado.


Se alimentan de plantas y algas, de bacterias y de otros seres vivos microscópicos de su entorno, llegando a funcionar como superdepredadores en la cadena alimenticia de algunos de sus microscópicos ambientes. Pero a su vez también pueden ser presa de ácaros, larvas, gusanos y otros pequeños depredadores.
Esquema del sistema nervioso de un tardígrado.

En la Península Ibérica se han encontrado 131 especies distintas de tardígrados. De ellas 48 se hallaron en la Sierra de Guadarrama durante la realización de la tesis de la doctora Noemí Guil y en las muestras de El Ventorrillo llegaron a identificarse 19, lo que supone un 40% de las especies encontradas en la Sierra.

En los "árboles de la vida", los esquemas donde se intenta reflejar el parentesco evolutivo entre los diferentes grupos de seres vivos, los tardígrados aún se sitúan en un lugar incierto, junto a los artrópodos (que incluye a los insectos, crustáceos, arañas y otros invertebrados) y los nematodos, dos grupos animales aparentemente muy diferentes, pero con los que comparten independientemente algunos caracteres anatómicos y moleculares.

Esquema donde se muestran los posibles ciclos vitales que pueden desarrollar los tardígrados. Es curioso que puedan reproducirse sexualmente, con individuos machos y hembras independientes, ser hermafroditas, machos y hembras a la vez, y por partenogénesis, cuando sólo hay hembras que pueden reproducirse sin necesidad de machos.
Es un grupo tan desconocido en España que solo se han hecho dos tesis doctorales sobre ellos, una hace más de medio siglo y la otra podemos decir con orgullo que en la Sierra de Guadarrama, finalizada en el 2008 por Noemí Guil López y dirigida por dos científicas del Museo Nacional de Ciencias Naturales, las doctoras Annie Machordom y Ana Isabel Camacho.

Se puede destacar de esta tesis doctoral el descubrimiento de dos nuevas especies para la Ciencia: Minibiotus gumersindoi Guil & Guidetti, 2005 y Macrobiotus ciprianoi Guil et al., 2005. Además, se han encontrado dos nuevos registros para Europa: la especie Milnesium tetralamellatum Pilato & Binda, 1991, que anteriormente se había encontrado en África, y la especie Milnesium eurystomum Maucci, 1988, que se encontró en El Ventorrillo, cuando hasta entonces se conocía de lugares tan lejanos como Groenlandia, Argentina y Chile. Los tardígrados pueden viajar en el aire, sobre las aves migratorias y otros animales, así como en los medios de transporte humanos por lo que su distribución es de lo más imprevisible.

Para saber más sobre los tardígrados existe una completa página web basada en la Tesis doctoral de Noemí Guil.
Enlace: http://www.tardigrada.es/

Publicaciones sobre los tardígrados de la misma autora:
1. N. Guil & G. Giribet. 2012. A comprehensive molecular phylogeny of tardigrades -adding genes and taxa to a poorly resolved phylum-level phylogeny.Cladistics 28, 21 - 49.
2. N. Guil. 2011. Chapter 13: Molecular approach to micrometazoan´s speciationAre they here, there and everywhere?. In: Biogeography of microorganisms, is everything small everywhere? Ed.: D. Fontaneto.
3. N. Guil, J. Hortal, S. Sánchez-Moreno & A. Machordom. 2009. Effects of macro and micro-environmental factors on the species richness of terrestrial tardigrade assemblages in an Iberian mountain environment. Landscape Ecology24, 375 - 390.
4. N. Guil, S. Sánchez-Moreno & A. Machordom. 2009. Local biodiversity patterns in micrometazoans: Are tardigrades everywhere?. Systematics and Biodiversity 7, 259 - 263.
5. N. Guil & G. Giribet. 2009. Fine scale population structure in the Echiniscus blumi-canadensis series (Heterotardigrada, Tardigrada) in an Iberian mountain range—when morphology fails and ecology explains most of the genetic structure.Molecular Phylogenetics and Evolution 51, 606 - 613.
6. N. Guil. 2008. New records and population variability on Iberian tardigrades (Tardigrada), with comments on the species of the Echiniscus blumi-canadensisseries. Zootaxa 1757, 1 - 30.
7. N. Guil & F.J. Cabrero-Sañudo. 2007. Analysis of the species description process of a little known invertebrate group: the limnoterrestrial tardigrades (Bilateria, Tardigrada). Biodiversity and Conservation 16, 1063 - 1086.
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