jueves, 14 de agosto de 2014

Las mariposas son para el verano

CUADERNO DE CAMPO
Parnassius apollo de la Sierra de Guadarrama.
Realmente las mariposas, como tantos otros insectos, se pueden observar casi en cualquier época del año. Solo es necesario que en algún rincón, del bosque o de la montaña, el sol caliente lo suficiente como para que se activen. Para buscar su alimento siempre hay alguna planta de las que florecen en otoño, invierno o primavera temprana, aunque su entorno esté cubierto de nieve.
Pero sin duda la mejor época para salir al campo a ver mariposas es pleno verano, cuando el calor aprieta y sus plantas favoritas están en plena floración.
Hay dos tipos de plantas importantes para las mariposas: sus plantas nutricias, que son aquellas de las que se alimentan sus orugas, las cuales nos pasan desapercibidas la mayoría de las veces, y las que tienen flores con néctar abundante para alimentar a las mariposas adultas. El néctar es un alimento muy rico en hidratos de carbono y las mariposas lo necesitan para poder volar.
En nuestra Sierra de Guadarrama tenemos la suerte de contar con una gran variedad de lepidópteros, que así es como se denomina científicamente a este orden de insectos. Ese nombre quiere decir con escamas (lepido) en las alas (pteros) y esas microscópicas escamas son las que le dan color a las alas. 
Los lepidópteros se dividen en dos grandes grupos:
- Los ropalóceros, que son las mariposas diurnas de grandes y coloridas alas que pliegan juntándolas en posición vertical
- Los heteróceros, a las que se suele dar el nombre genérico de polillas, pero que incluye a muchas y muy variadas familias. Algunas, además, son diurnas y muy coloridas. La mayoría de ellas pliegan las alas sobre su dorso.
Vamos a hacer un pequeño repaso muy general a las especies más comunes, fáciles de ver y de identificar. Más adelante espero poder dedicar otras entradas a los diferentes grupos con sus peculiaridades.


ROPALOCEROS

FAMILIA PIERIDAE
A los piéridos pertenecen las conocidas mariposas de la col, Pieris, de inquieto vuelo y que casi nunca se posan. La mayoría son blancas, pero también las hay de color amarillo, como el género Colias, y otras especies de gran belleza.
Pieris napi. Una de las diversas mariposas llamadas blancas de la col. Su nombre específico, napi, se refiere a Brassica napus, la colza, una crucífera entre sus posibles plantas nutricias.
FAMILIA PAPILIONIDAE
Los papiliónidos son quizas la familia con las especies más grandes y llamativas. Tienen un vuelo muy característico, planeado para ahorrar energía. Casi todas son de gran tamaño. Hay cinco especies en la Península y cuatro de ellas las podemos encontrar en nuestra Sierra.
Parnassius apollo, una joya de nuestra faunaes la especie de montaña por excelencia, hay subespecies distintas en las diferentes cordilleras ibéricas. 
También es muy característico de esta familia la presencia de colas al final de las alas posteriores, como ocurre en Papilio e Iphiclides, lo que les aporta un extra de exotismo.
Iphiclides podalirius

FAMILIA NYMPHALIDAE
Los ninfálidos son la familia con mayor y más variado número de especies dentro de las diurnas, hay especies de muy hermoso y contrastado colorido y también de colores pardos que pasan desapercibidas. Son de tamaño mediano y grande.
Es curioso que quizás las más coloridas tengan por plantas nutricias a cardos y ortigas, lo que nos puede hacer pensar que esas "malas hierbas" nos están aportando un extra de belleza a nuestros campos y, como cualquier otra planta, tienen su lugar en el ecosistema.
Inachis io. Sus orugas se alimentan de las ortigas y los adultos de encuentran libando de las zarzas y rosales en los claros de bosque.

Aglais urticae. Su planta nutricia son también las ortigas y de ahí su nombre.

Vanessa cardui, cuya planta nutricia para las orugas son los cardos y también en ellos liban las mariposas.


Los géneros de color anaranjado con puntos y líneas oscuras, como Argynnis, Issoria, Brenthis y otros parecidos son complicadas de diferenciar por los no expertos, pero Issoria lathonia es muy agradecida en ese aspecto, porque es abundante y al plegar las alas nos mostrará unas grandes manchas de aspecto metálico, como el latón.
Issoria lathonia. fácil de distinguir por las manchas de brillo metálico en la parte inferior de sus alas.
También tienen su complicación las blanquinegras Melanargia, de las que tenemos cuatro especies en nuestra zona de campeo. La más común en la Sierra es Melanargia lachesis. Todas ellas son muy visibles pues son muy activas y se posan sobre todo tipo de flores.
Melanargia lachesis tomando el sol sobre los helechos en un claro del pinar

Hay muchas otras especies que no son tan llamativas, su estrategia es pasar desapercibidas, especialmente cuando se posan en el suelo. Algunas de ellas, además, no tienen inconveniente incluso en inclinarse y hasta tumbarse, para orientarse respecto al sol y al juego de luces y sombras.
Los géneros Hipparchia y Brintesia son de color casi negro con una banda blanca bastante llamativa en el dorso, pero cuando se posan la parte inferior de sus alas se camuflan perfectamente con el suelo y las cortezas.
Hipparchia hermione. Estas mariposas tienen la costumbre de posarse en medio de los caminos para tomar el sol y chupar las sales minerales cuando el suelo está húmedo. 

Del género Erebia hay muchas especies con una distribución muy reducida, la que podemos encontrar muy abundantemente en Guadarrama es Erebia meolans, que también tiene la costumbre de posarse en el suelo y casi nunca sobre flores altas. Posada es de color muy oscuro y apenas se distinguen unos pequeños ocelos, pero si se observa con las alas abiertas, lo que es complicado, nos mostrará unos preciosos ocelos negros con pupilas blancas sobre una banda rojiza y brillante.
Erebia meolans, con las alas entreabiertas.

Algo parecido, aunque más discretas de coloración, ocurre con los géneros Pyronia, Maniola, Coenonympha y otros, que son las más pequeñas de la familia y suelen volar a ras de suelo, incluso en zonas sombreadas del interior del pinar, y desaparecen de la vista al posarse entre la hojarasca y las ramitas. 
Pyronia tithonus, camuflada en el suelo del pinar. Es el mismo ejemplar con las alas plegadas y abiertas. Este género se diferencia de otros por tener dos pupilas blancas en el interior de los ocelos.
FAMILIA LYCAENIDAE
Los licénidos son las más pequeñitas de nuestras mariposas diurnas, pero no por ello menos bonitas. Entre ellas hay verdaderas obras de arte, sobre todo las de coloración azul. Además, no escatiman en adornos, como todo tipo de ocelos y pequeñas colas en las alas posteriores. Lo pequeño es hermoso, pero hay que acercarse para apreciarlo.
Lycaena phlaeas, quizás la especie más abundante en la Sierra, se reconoce fácilmente porque las alas posteriores son de color pardo, cosa muy rara en esta familia.

Una de las características de esta familia es que en muchas especies el diseño y la coloración es distinta en el macho y en la hembra. A veces, incluso tan diferente como que el macho es de color azul y la hembra parda.
Lycaena virgaureae. A la izquierda el macho, que es de color anaranjado muy llamativo y a la derecha la hembra con el dorso de las alas manchadas.

También son muy fáciles de reconocer como pertenecientes a esta familia las pequeñas mariposas azules de inquieto vuelo. Hay quien las llama azulejos.
Lampides boeticus, no es uno de los licénidos más azules, pero muestra unos bonitos ocelos y pequeñas colas en sus alas traseras, que las hacen inconfundibles.
FAMILIA HESPERIDAE
Los espéridos son una singular familia que suele pasar desapercibida por su pequeño tamaño pero que, de vez en cuando, puede verse tanto en las flores como en el suelo. Tienen las alas cortas que pliegan de una manera curiosa y el cuerpo y la cabeza grande. Algunas especies son difíciles de diferenciar por los no especialistas.
Hesperia comma

HETEROCEROS


Por méritos propios terminaremos con unas mariposas que aún estando clasificadas dentro de las llamadas nocturnas se pueden ver fácilmente durante el día.

FAMILIA EREBIDAE
El de los erébidos es un grupo con mariposas de formas, colores y tamaños muy variados, pero hay un par de ellas especialmente llamativas y fáciles de ver. Por ejemplo la llamada gitana atigrada, Atlantartia tigrina.
Atlantarctia tigrina, cuya planta nutricia son las genistas que pueden encontrarse en la mayoría de las cotas serranas.

Hay otra especie llamativa, aunque es más fácil ver sus orugas que las mariposas adultas, ya que tienen un periodo de vuelo relativamente breve y una sola generación. Se trata de la llamada mariposa cinabrio, Tyria jacobaeae, cuya planta nutricia es la hierba de Santiago, Senecio jacobaea. Sus llamativas orugas, con largos pelos urticantes y el color amarillo y negro, así como las mariposas negras y rojas, nos indican claramente que tienen algún peligro. En efecto, estos insectos están cargados de veneno, principalmente cianuro, que obtienen de los senecios de los que se alimentan. Los senecios se defienden así de ser comidos por el ganado pero no de las orugas, que aprovechan ese veneno en su propia defensa.
Orugas de Tyria jocobaeae sobre senecio, su planta nutricia. Los colores amarillos y negros nos indican el peligro como la señalización de alta tensión.
Para saber un poco más de la relación entre la mariposa y su planta nutricia recomiendo leer el artículo de ESTE ENLACE.

Adulto de Tyria jacobaeae.

FAMILIA ZYGAENIDAE
La mariposa cinabrio nos recuerda mucho a otras de color también negro y rojo que se suelen ver en lo alto de las flores, pero no, no está emparentada con ellas. Los zigénidos son un caso de mimetismo y convergencia evolutiva porque utilizan el mismo sistema de defensa: cargarse con sustancias tóxicas procedentes de sus plantas nutricias y llamar la atención con colores negros, amarillos y rojos.
Zygaena filipendulae, pareja en cópula y un ejemplar más. Estas mariposas suelen encontrarse agrupadas sobre las flores con mucha frecuencia, aunque solo en cortos periodos de tiempo.

FAMILIA SPHINGIDAE
Los esfíngidos son mariposas generalmente nocturnas, algunas bastante grandes, pero hay una especie ibérica  que vuela durante el día. No podía faltar en este listado, es la esfinge colibrí, Macroglossum stellatarum, una mariposa muy popular, que se puede ver incluso en pleno invierno. Se mueve como los pajarillos que le dan nombre, volando hacia delante y hacia atrás metiendo su lengua entre las flores. Por cierto que su nombre científico "Macroglossum" quiere decir "lengua grande".
Macroglossum stellatarum extendiendo su lengua hacia la flor de un cardo.

Las mariposas son una buena excusa para salir al campo a hacer algo concreto, la variedad de especies nos invita a buscar y coleccionar, pero ojo, sus imágenes, no los ejemplares. Es mucho mejor conservar su imagen en vida que sus cadáveres pinchados en un alfiler. Dejemos eso para las colecciones científicas de los museos. Además, la mayoría son especies protegidas y algunas están en peligro, seamos respetuosos: Se miran y disfrutan, pero no se tocan. Al tocarlas se les caen las escamas de las alas y dificultamos su facultad para volar y para conseguir reproducirse.

En la sección LIBROS hay una reseña de la guía Mariposas por la Vida, muy recomendable.
Además, tengo que agradecer a los expertos de Biodiversidad Virtual su ayuda para determinar muchas de las especies de la zona y la elaboración de las Taxofichas que pueden consultarse AQUÍ